‘Maracanazo’, el origen

La celebración del Campeonato del Mundo de fútbol se vio obligada a detenerse por una circunstancia que nunca tuvo que llegar a producirse, la Segunda Guerra Mundial. Tras la finalización del grotesco conflicto bélico y la “vuelta a la calma”, el aclamado torneo ‘futbolero’ regresó. Brasil fue el encargado de albergar la gran cita.

Por aquel entonces, la fase final transcurría por medio de una última ronda en la que participaban aquellos conjuntos que mejores resultados habían obtenido en pasos previos, en este caso los protagonistas iban a ser: Uruguay, España, Suecia y el anfitrión, la Canarinha.

Una vez disputadas las dos primeras jornadas, sería el equipo brasileño quien comandaba la clasificación tras imponerse a Suecia y España, precisamente el empate frente a este último combinado mantenía a los jugadores uruguayos a tan solo un punto del líder. Por tanto, el partido final entre Brasil y Uruguay se tornaba clave para la proclamación del nuevo campeón.

Llegaba el tan ansiado día. En aquella tarde del 16 de julio en Río de Janeiro sobre el césped de un Estadio de Maracaná recién inaugurado que, como se suele decir, registraba un lleno hasta la bandera (173.850 espectadores, lo nunca visto) iba a suceder un hito histórico. Arropados y arengados por su gente, los locales eran claros favoritos y comenzaron el partido como de costumbre, volcados en ataque con la intención de ‘finiquitar’ el trámite lo más pronto posible. El guardameta Roque Máspoli fue el actor principal del primer periodo, aguantando el envite rival y dando esperanzas a los charrúas. Nada más comenzar el segundo acto, Friaça inauguró el marcador adelantando a Brasil. El júbilo y la alegría se extendían por toda la grada, y las sensaciones de catástrofe uruguaya aumentaban. Fue entonces cuando Varela, capitán de Uruguay, tiró de picaresca para enzarzarse en una absurda discusión con el colegiado a fin de rebajar las pulsaciones de los suyos y calmar a las masas. La jugada salió bien. Juan Alberto Schiaffino aprovechó una gran asistencia de Ghiggia para hacer el empata a falta de poco más de veinte minutos para la conclusión. Jarro tremendo de agua fría para todos los presentes en el campo, que no daban crédito a tal situación. Sin embargo, faltaba la guinda del pastel.

De nuevo, en el minuto 79, Ghiggia se adentra en el área y se beneficia de la salida en falso de Barbosa para introducir el balón dentro de la portería mediante un potente disparo al primer palo. ¡GOL!, y los futbolistas charrúas ponían patas arriba todo Maracaná. La reacción carioca fue inmediata y los pupilos de Flávio Costa peleaban contra el crono para lograr revertir la situación, pero no hubo tiempo. Uruguay conseguía la increíble gesta. Derrotaban a la todopoderosa Brasil, ganaban su segundo Mundial y firmaban el archiconocido ‘Maracanazo’.

Autor: Carlos Garrido Marqueño (Editor y redactor jefe de Time Sport)

Imagen vía:  www.futbolinedito.files.wordpress.com

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