Un fútbol vacío de color

Despertar por la mañana, abrir la ventana de tu habitación y escuchar el silenció del barrio. Un silenció que se apodera de todas las calles, como si alguien hubiera puesto “pausa” en el transcurrir de la vida. Así es, ni siquiera oyes los pájaros, que parecen hacer el silencio para no interrumpir el confinamiento del ser humano, y se mueven sin dejar rastro.

En estos días tan extraños y, a veces, largos, me pregunto que seria del futbol sin la gente, es decir, sin gritos, aplausos, silbidos, y en definitiva,  sin el calor humano. Me pregunto como hubieses sido la final del Mundial de México, el 1970, cuando la selección brasileña maravilló el mundo enfrentándose a Italia, sin gente en las gradas, ni si quiera un periodista amontonado detrás de la portería buscando la mejor fotografía. Y, O Rei “Pélé· festejando el Mundial sin poder abrazar a su afición. Su pueblo.

También, me pregunto como hubiera sido capaz España de marcar más de 11 goles contra Malta, el año 1983, para clasificarse para la Eurocopa de Francia 84’, en un Benito Villamarín a rebosar. La fiesta fue tal, que los jugadores fueron paseados a hombros y la fiesta duró hasta la madrugada. Tras la decepción del Mundial del 1982, celebrado en España, de la selección española, la afición consiguió volver a sonreír una vez más.

Y si el FC Barcelona hubiese jugado el partido a puerta cerrada contra el Paris Saint –Germain (PSG), de Champions League  el año 2017,  habría sido capaz de remontarle cuatro goles, que seria de la famosa imagen de Leo Messi, subido a la valla publicitaria, festejando la gesta de la clasificación a la siguiente eliminatoria. Que vacía de poder, y de color, des de luego.

No solamente en un campo se oyen cánticos con finalidades deportivas y de suporte anímico a su equipo, sino también de reivindicación social, de altavoz de una sociedad a veces atemorizada y sin otra salida que ir al campo y gritar más que nunca. Sino pregúntale a los hinchas universitarios del Académica de Coimbra de Portugal, cómo usaban el Estadio de Santa Cruz para protestar contra el régimen de Salazar, el Estado Novo, una férrea dictadura que dominó el país durante casi 50 años. Como un equipo fundado a una Universidad y a través del fiel ánimo de su afición, consiguió llegar a finales de Copa, ganarlas, y a la vez democratizar un campo dentro de un marco político totalitario. Así es el futbol con afición, toda una explosión de sentimientos a flor de piel.

Estos días vemos como todas las competiciones deportivas, no solamente el futbol, se están posponiendo y/o suspendiendo a causa de la pandemia de enfermedad por coronavirus, cediendo la totalidad del espacio público a la sanidad y a todos los profesionales que están combatiendo la enfermedad a contra corriente. Por este motivo, ahora más que nunca, no hay mejor calor humano que la de quedarse en casa y seguir todas las recomendaciones. Vamos a remontar esta situación cómo se ha hecho siempre, en casa y con el apoyo de nuestra afición.

Autor: Arnau Madrià Sàbat (@Arnau_Madria9)

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