24 abril, 2020

EEUU’ 94, capítulo 1: Un gol trágico

Todas las Copas del Mundo guardan historias singulares, sin embargo, aquella edición de Estados Unidos 1994 se caracterizó por dar a pie a hechos que trascendieron más allá del mero fútbol. De entre todos ellos, existe un episodio que gira en torno a un gol que terminó por tornarse en una tragedia real.

Aquel Mundial no será recordado positivamente por Colombia. La selección cafetera llegaba a la cita como uno de los equipos llamados a protagonizar grandes gestas, pero todo quedó en pensamientos e hipótesis, ya que sucedió todo lo contrario. Esa clasificación brillante con una victoria sublime ante Argentina por 0-5 en Buenos Aires, quedó en la nada tras una actuación mundialista nefasta.

El estreno no pudo ser peor, derrota 3 a 1 contundente contra Rumania, y las opciones de pasar a la siguiente ronda seriamente mermadas. El ser o no ser, dependería del siguiente encuentro ante la anfitriona.

De nuevo, Colombia no brilló en aquel duelo. El marcador reflejaba un empate a uno escaso para las aspiraciones colombianas, que terminaron por hundirse cuando el defensa Andrés Escobar anotaba en propia puerta el tanto que aventajaba a EEUU, quien acabaría por llevarse la victoria. Posteriormente, el triunfo por la mínima ante Suiza (2-1) supuso el cierre agridulce a una participación para el olvido.

Esa confianza y euforias generadas en torno a Colombia no afectaron del mejor modo posible al equipo. De hecho, el propio Andrés Escobar, el gran señalado, pronunciaba estas palabras en ‘El Tiempo’: “El hecho de que se nos diese por campeones del Mundo antes de jugar nos perjudicó, porque toda la prensa y la afición tenía mucha confianza y eso generaba presión, porque en el fútbol todo puede pasar, como se ha demostrado”.

Tales declaraciones no sentaron muy bien. Es más, como mencionaba anteriormente, Andrés Escobar fue para muchos el gran villano y su autogol no se olvidó, aunque nadie fue capaz de imaginar las consecuencias que derivarían del mismo.

El 2 de julio de aquel verano, Andrés Escobar se encontraba tranquilamente en un restaurante de la ciudad de Medellín, seguramente intentando evadirse de la polémica generada alrededor de su error ante Estados Unidos y con la mirada puesta en Milán. El conjunto italiano había puesto a su vez los ojos en él. Pero la situación en aquel restaurante se volvió más que tensa. Varios aficionados comenzaron a increparle, entre ellos dos narcotraficantes, David y Santiago Gallón, quienes continuaron increpando al futbolista hasta el parking. Fue allí cuando la situación se complicó y tras una trifulca, el chófer de ambos traficantes, Humberto Muñoz, acabó con la vida del futbolista tras propinarle hasta seis disparos en la cabeza.

El asesinato de Andrés Escobar cayó como un jarro de agua fría. La incredulidad y el estado de shock imperaban. Desde aquel preciso instante, nada fue igual en aquella Copa del Mundo que seguía su curso vestida de luto.

Autor: Carlos Garrido (Twitter: @cgtrainertuit)

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