1 mayo, 2020

La noche del primer gol de Messi

Imagen vía Diario As

Un primero de mayo de 2005 empezó una historia de amor en un campo de futbol, un amor que duraría más de quince años y que supondría llevar al gol a una nueva dimensión, una nueva galaxia. El gol tenía nombre y apellido, Lionel MessiTras unos 86 minutos muy disputados, el Barça necesitaba otro tanto para sentenciar el partido frente el Albacete (1-0 minuto 86, Eto’o), no solamente era importante por la satisfacción de los espectadores que casi llenaban el Camp Nou, sino también lo era por el devenir de la Liga. El Madrid había ganado en Anoeta y había recortada 3 puntos al equipo culé. Frank Rijkaard, entrenador del Barça (2003-2008), sacó a un joven, y greñudo, canterano para intentar dar aire fresco al ataque, este cambio no gustó a Samuel Eto’o, ya que fue el escogido para ser sustituido. La sustitución fue la más importante en la historia del club, nadie sabía lo que estaba por venir y menos viniendo de un chico, con el dorsal 30, y que no había costado una millonada. Será que somos poco soñadores… Una nueva historia estaba a punto de empezar, sin previo aviso, el joven argentino diseñó su primera obra en aquella noche primaveral. Así sin más.

El Albacete llegaba al Camp Nou en puestos de descenso, con pie y medio en Segunda, a falta de 5 jornadas para finalizar la competición. El Barça, con el ‘goal average’ ganado al Madrid, necesitaba la victoria para refirmar su liderazgo de seis puntos al equipo merengue. El título se mascaba, pero el ‘run-run’ del Camp Nou hacía prever un trágico final. La gente quería un final feliz y los nervios también jugaban. Al minuto 86 el cuarto árbitro alzó el tablero para ejecutar el cambio, la gente aplaudía al delantero camerunés que había anotado el primer tanto, había algún aficionado que no le gustaba esa decisión de Rijkaard y se lo hizo saber con unos tímidos silbidos. No sabían que eran unos privilegiados.

Tras pocos minutos al campo, ya se vio el magnetismo de dos jugadores especiales, Ronaldinho y Messi. Tras un buen desmarque del joven canterano, “Ronnie” le sirvió, en forma de vaselina, la primera asistencia de gol de la noche. Anulado por fuera de juego. El Camp Nou ya estaba conectando emocionalmente con el que sería el jugador más importante de la historia del Barça. No necesitó tres veces para marcar, a la segunda le valió, con otro pase del astro brasileño, al alcance de muy pocos, Messi dejó votar el balón justo antes de elevar el esférico por encima de Raúl Valbuena, en aquel momento portero del Alba. Llegó el momento, llegó el primer gol oficial de Messi con la camiseta del primer equipo. La gente festejó el gol como si de una final se tratara. Se respiró pura felicidad aquella noche y el título de Liga cada vez estaba más cerca.

Imagen vía: fcbarcelonanoticias.com

Tras 15 años, y 627 goles en sus piernas, el club azulgrana aún disfruta de sus jugadas y sus goles, y la historia se sigue escribiendo. Sin pausa pero sin prisa, Messi va relatando una historia de amor que empezó aquel primero de mayo, un amor incondicional que ha supuesto tantas alegrías en el verde y fuera de él. Ver jugar a Messi es todo un privilegio.

Autor: Arnau Madrià Sàbat

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