12 mayo, 2020

Albelda, emblema ché

Imagen vía Marca

Existen jugadoras que representan a la perfección los valores de un club, hasta el punto de protagonizar una unión tan potente que quedan ligados por siempre. Este es el caso de David Albelda y el Valencia CF.

Sus inicios como futbolista se forjaron en La Pobla Llarga, localidad natal. En 1992 se suma a las categorías inferiores de la UD Alzira, hasta que tres años más tarde el Valencia llama a su puerta, y se suma a la cantera del club ché.

No era de extrañar que su progresión fuese fulgurante, pues sus dotes sobre el verde eran más que patentes. De hecho, parte de dicha progresión ocurrió dentro de una cesión al Villarreal en 1996, equipo que por aquel entonces militaba en Segunda División. Pero tras regresar a Valencia, y con la idea de formar parte de la primera plantilla en la máxima categoría, una lesión trunca su progreso. Tras recuperarse, de nuevo acaba cedido en Villarreal, pero esta vez sí jugaría en Primera División.

En el cuadro castellonense maduró con creces, adquirió experiencia, galones y demostró sus potentes condiciones en el centro del campo. De nuevo, el Valencia le repesca y, aprovechando la lesión de Luis Milla, se asienta en el equipo, contribuyendo de forma activa a la disputa de aquellas dos finales de Champions míticas y consecutivas que protagonizó el conjunto valencianista (200 y 2001).

No obstante, la verdadera explosión de David Albelda llegó con la irrupción de Rafa Benítez en el banquillo, quien le dio plena confianza junto a Rubén Baraja y Pablo Aimar para liderar la medular de uno de los mejores equipos en la historia del Valencia, el cual conquistó 2 Ligas (2002 y 2004) y una Copa de la UEFA (2004). Fue entonces cuando el brazalete de capitán aterrizó sobre su brazo.

Las temporadas sucesivas no gozaron de éxitos materializados en títulos, pero Albelda seguía siendo indiscutible, hasta que en 2007 aterriza Koeman. El técnico holandés mostró poco aprecio al jugador, es más, le comunicó que no contaba con él y le retiro de la capitanía. Un hecho que hizo especialmente  daño a Albelda, y que derivó en problemas con el club. Aquel año fue fatídico para el valencianismo, a pesar de conseguir la conquista de la Copa del Rey.

Con Koeman fuera, y con Emery al mando, Albelda no consigue tampoco entrar de lleno en la titularidad, y sus apariciones son intermitentes hasta la temporada 2010-2011, con la marcha de Marchena. Ese curso, el centrocampista se asienta de nuevo en el centro del campo, y año tras año renueva su compromiso con la entidad, recuperando incluso la capitanía.

Finalmente, en julio de 2013, Albelda y el club se separan tras 15 temporadas, y éste , poco tiempo después, decide dejar el fútbol al no ver interesante ninguna oferta de otros equipos.

En definitiva, la relación entre el David Albelda y el Valencia sufrió altibajos, pero ambos supieron resistir por el respeto y el cariño mutuos que se procesaban, más allá de los intereses personales de técnicos y directivos.

Autor: Carlos Garrido (@cgtrainertuit)

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