Se cumplen 10 años del nacimiento de nuestra estrella

Han pasado 10 años, sí. Pero aún lo recuerdo como si tan solo hubieran transcurrido unos segundos. Veo las imágenes y se me hace imposible no emocionarme. La “piel se me pone de gallina” y el corazón se acelera. Es una sensación única, mágica e inigualable. Y es que amigos, como ya sabéis, ser Campeones del Mundo es, simple y llanamente, sensacional.

Sudáfrica, y más concretamente Johannesburgo, se unieron un 11 de julio a España por siempre. Tal día como hoy, Iker Casillas levantaba bajo una lluvia de confeti dorado aquella majestuosa copa que todo jugador de fútbol sueña con acariciar.

Tuvimos que sufrir, pero no solo en aquel Mundial, sino también en todos los anteriores. Parecía que el privilegio de dominar el fútbol a nivel de selecciones nos era totalmente vetado y esquivo. Pero por fortuna, aquella generación de futbolistas, que ya comandó Europa en 2008, obró el milagro tan ansiado y a su vez tan inverosímil.

Nos tocó sufrir. Tropezamos en el inicio, aunque nos levantamos y seguimos aferrados con más ganas que nadie a un sueño. Y el final no pudo ser mejor. Holanda, el conjunto del fútbol estético por antonomasia, se vio reducida e impotente ante un grupo sabedor de que con el balón en los pies eran imparables.

Sin duda, el broche perfecto, que posteriormente viviría un segundo episodio en 2012, al proyecto de una selección española de fútbol que bordó la estrella en el pecho de todo un país.

Autor: Carlos Garrido (Twitter: @carlosgsport)

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