El precio a pagar cuando huyes de tu propia esencia

La noche invitaba a épica. Muchas semanas esperando este momento, esta competición y este encuentro. El ambiente, la afición y el equipo se empapaban de esa esencia que ha llevado siempre al Real Madrid a forjar grandes gestas en forma de remontada a lo largo y ancho del continente europeo. No obstante, el final no fue, ni mucho menos, el esperado.

Ya en los momentos previos al encuentro, Zidane nos sorprendió a todos con el once inicial. Desde su llegada, en los partidos con cierto empaque el técnico francés había apostado por un planteamiento que se basaba en un centro del campo más poblado que de costumbre. Sin embargo, en el día de ayer optó por un 4-3-3 que no terminó de funcionar. Es más, el Real Madrid no ha destacado por ser un equipo de posesión y de iniciar el ataque con salidas de balón impulsadas por el guardameta y los centrales, algo que sí se intentó ayer y que fue un auténtico desastre. Y más cuando enfrente está Pep Guardiola y su Manchester City, quienes dominan ese arte a la perfección.

Pero la filosofía de juego no fue lo único que condenó al Madrid. También lo hizo su falta de contundencia en defensa. Gran culpa de ello la tuvo la baja de Sergio Ramos y la aciaga actuación de Varane, quien cosechó dos errores que fueron el detonante de dos tantos en contra.

Imagen vía EFE

Aunque más allá del esquema, la idea y los fallos individuales en defensa, Zidane tampoco acertó de lleno en la elección de los hombres de arriba. En la previa, se hablaba de que la velocidad en las transiciones iba a ser una baza a favor del Real Madrid. Por tanto, cabía esperar la posibilidad de que la presencia sobre el césped de hombres como Bale o Vinícius fuese evidente. En cambio, Hazard y Rodrygo fueron los encargados de liderar las apariciones por banda, y no brillaron. El belga se le nota renqueante, con evidentes problemas físicos, y el brasileño, aunque sí contribuyó con una asistencia de gol a Benzema, tampoco supo aprovechar la oportunidad con creces. Es por esto que no se entiende que el propio Vinícius ni jugase los últimos minutos, y que Bale no viajará obligado. Digo obligado porque fue Zidane el que reconoció que el jugador había pedido no ir a Manchester, algo que no se entiende ni es comprensible.

Al final, en la noche clave y en el escenario favorito, el Real Madrid de Zidane, al igual que ocurriera la temporada pasada, no fue capaz de “obrar la machada” y se despide de la competición que ha dominado claramente en años atrás.  La causa es clara: aparentar ser quien no eres, cuando tu propia esencia es la te ha hecho grande.

Autor: Carlos Garrido (Perfil en Twitter: @carlosgsport)

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